“La exposición de tus palabras alumbra; 
		Hace entender a los simples” Salmo 119:130 (RV60)
	

La importancia del Espíritu Santo en el aprendizaje, reflexiones a partir de planteamientos de Karl Barth.




La revelación de Dios a los hombres, en la historia de Emmanuel (hoy como seguidores de Jesucristo),  la  comprendemos desde el cumplimiento de su vida y ministerio; ya que,  fue, es y será la divina inspiración y espiración de Dios. El Padre, a través de la obra redentora del hijo,  quita el velo que obstruía al ser humano conocerle, haciéndose El mismo cercano.

En la actualidad, cada cristiano debe tener la plena certeza que el Espíritu Santo mora  dentro y entre  los hombres, iluminando el entendimiento del ser humano. La pregunta que debiese realizar cada creyente y estudiante de teología es ¿cómo es posible esta labor? Y la repuesta no se deja esperar, es la noble tarea de la Tercera Persona de la Trinidad, la que le permite al hombre reflexionar y dialogar libre “son los hombres que conocen al Espíritu y son conocidos por Él y obedientes a Él, hijos suyos engendrados por su  Palabra” (Barth: 2006) 




La obra del Espíritu Santo permite la existencia y permanencia de cristianos en todo el orbe, por lo tanto, para que un ser humano logre conocer la Biblia como la Palabra de Dios, sólo le será posible, por el poder soberano y eficaz del Espíritu Santo en el espíritu del ser humano.




Entendiendo la relevancia del Santo Espíritu de Dios, es que se debemos considerar los argumentos y motivaciones para el estudio de las Sagradas Escrituras, ya que se exigirá como elemento fundamental la obra del  parakletos, ya que es Él, quién no le permitirá errar y, además procurará el aprendizaje de la teología de forma adecuada, entendido como estudio libre, humilde y por sobretodo, gozoso por tener la dicha de plantear el asunto sobre Dios,  sobre Jesucristo mismo.

Cuando el estudio de la Palabra de Dios, no acepta la labor libre y divina del Espíritu Santo, se transforma en un estudio carente de la obra del mismo del sujeto que se estudia. A partir de lo anteriormente descrito, Karl Barth pastor y profesor de teología identifico la conformación de dos escenarios .

En primer lugar,  el estudio de las Sagradas Escrituras que estima de  forma parcial,  la obra del Espíritu Santo, no tiene la capacidad de someterse a la acción iluminadora del poder de la Tercera Persona de la Trinidad,  por lo tanto, no puede recibir del la dirección, el consuelo y la corrección para ser conducido a Dios. Además,  le quita  honor al Espíritu del Padre y del Hijo ya que, por su propia Palabra (la que emana de Dios) inspira al hombre, demostrando  que Su Espíritu Santo es derramado en cada corazón.

En segundo lugar, el estudio de Dios que no logra reconocer la eficacia y soberanía del Espíritu Santo, manifiestan su intento de domesticar al parakletos, olvidando que es la gracia del Padre, la cual, conocemos  es omnipotente y libre, es dado a los hombres de forma inmerecida. Un terrible resultado de lo anterior, es que las comunidades de cristianos supongan que la obra del Espíritu Santo depende del ejercicio eclesiástico, del activismo, por tanto, manifiestan que  le conocen y pueden disponer de Él.

Tan sólo la Tercera Persona de la Trinidad puede acudir en ayuda de los estudiantes y docentes para que no caigan en el error. De allí la necesidad de  clamar y pedir su  continuo  sustento, y la dirección del verdadero saber.

El  Espíritu Santo de Dios que quién conduce continuamente el estudio de la Palabra de Dios a su verdadero lugar.


Publicada el 2017-04-22 16:42:06

Breve Reflexión sobre “El Reino de Dios…” de José María Castillo




Por: Elcira Baro
Secretaria General de CEIBN

La visión de “El Reino de Dios” expuesta por Jose Maria Castillo, es absolutamente reveladora, nos muestra a Jesús actuando y moviendo conciencias de una forma totalmente comprometida por el Reino, al punto de confrontar las tradiciones e instituciones de la época, arriesgando incluso su integridad personal. Creo que si hay algo de lo que carecemos hoy en día, es de compromiso por el Reino y por todo lo que ello significa.

La defensa de la vida hoy es tan conflictiva como en los tiempos de Jesús, en especial cuando surgen temas como el aborto, la desigualdad, el desamparo de los ancianos, el abuso de los grandes grupos económicos, la corrupción de los líderes políticos,  económicos y religiosos, estos últimos (líderes políticos, económicos y religiosos) muchas veces movidos por intereses propios por sobre los intereses de la sociedad y de los más desposeídos. Vivimos en una sociedad en donde la discriminación es pan de cada día, ya sea por clase social, educación, raza, edad…etc. y en todo esto, la iglesia, la pregonera del Reino, y de las buenas nuevas ha
callado y se ha mimetizado con las injusticias y abusos de la época.


Muchos cristianos (me incluyo), por largo tiempo nos hemos conformado con cumplir ciertas normas o tradiciones como elemento fundamental para acercarnos a Dios, y hemos descuidado lo elemental del mensaje del Reino “la defensa de la vida en todo su contexto”, desde la inclusión de aquellos más desposeídos hasta la lucha por que se establezcan normas y leyes que favorezcan a aquellos despreciados y violentados por la dinámica de la sociedad actual. Por el contrario, la indiferencia y la exclusión se han transformado en la habitualidad de la religiosidad, enfocada fuertemente en el cumplimiento de normas que hagan parecer a unos mejor que a otros, por sobre la preocupación de la dignidad de la vida, del disfrute y la integridad de la misma.


Es tanto lo que se ha institucionalizado y/o estructurado la religión que la preocupación está orientada en la forma más que en el trasfondo del mensaje, hay quienes creen que por derecho propio tienen llegada a Dios, menospreciando a otros incluso por cuestiones tan básicas como el vestuario.


Posiblemente, solo cuando haya un interés real por el Reino, comenzaremos a cumplir a cabalidad la gran comisión, a mirarnos como iguales sobre todo ante Dios, entendiendo que el Reino no hace excepción sino que admite incluso a aquellos que por no cumplir ciertos preceptos, hoy están excluidos de la religión, y en este punto creo que el tema es controversial, que sucede hoy en día con la entrada de homosexuales a nuestras iglesias pentecostales?


Entender y anunciar el Reino de Dios demanda de nosotros el conocimiento de lo que significa el Reino, además del conocimiento del contexto social y cultural que nos rodea, creo que la idea de peregrinos que se ha fomentado en nuestras iglesias nos ha hecho un flaco favor, ya que nos ha marginado de los grandes temas país, que son los que mueven la sociedad, y que nos definen como ciudadanos. Debemos entender necesariamente que ayudar a alguien en la calle no es más que un alivio de conciencia, y que para contribuir verdaderamente en la formación del Reino es necesario confrontar primero nuestras propias

convicciones, la institucionalidad de la religión actual, y así recién la agenda social país.

Comunidad Ibeana, hoy más que antes es necesaria la pasión por servir a Cristo, pero para realmente servir quizás sea necesario reconstruir nuestra visión del Reino y de las Buenas Nuevas.

Publicada el 2017-04-22 16:41:17

El Propósito de Instituto Bíblico Nacional




Pastor. Manuel Díaz Bascur

Catedrático de IBN



Hace 38 años comenzó sus actividades el entonces Instituto Bíblico Pentecostal. Por razones estratégicas, debido a su crecimiento y a su alcance geográfico en todo el país, cambió su nombre a Instituto Bíblico Nacional. Su eslogan desde los comienzos ha sido el mismo “Conocimiento ungido”.


La impronta de sus fundadores, el Pastor Pablo Hoff y su esposa la hermana Betty, ha quedado plasmada en una lista de objetivos que hasta el día de hoy perduran. Veámoslos a continuación.


1. Forjar obreros capacitados para servir. Los que trabajamos en la docencia en esta noble institución, sabemos que Dios nos ha llamado a “preparar siervos” para la obra de Dios. Forjar es un término que se usa para trabajar el metal. Por lo tanto, lo que se quiere decir, es que procuramos que Dios trabaje en la vida de cada alumno a fin de que “se preparé mejor, para servir mejor”.


2. Formar carácter cristiano. Sabemos que muchos de nuestros alumnos llegan a nuestras aulas con una deficiente formación espiritual. Queremos ver alumnos transformados por el poder del evangelio y de la Palabra de Dios, y de esa manera, que muestren a través de sus nuevas vidas, el carácter de Cristo.


3. Inspirarles a trabajar por el Señor. Hoy cuando cada vez vemos menos compromisos de los creyentes con sus iglesias locales, es que deseamos formar creyentes motivados al servicio cristiano. Que cada uno de nuestros alumnos, aplique en su propia iglesia lo aprendido en clases, y que demuestre con su testimonio eclesiástico, que debe trabajar para Dios.


4. Fomentar la unidad espiritual de la Iglesia. Una de las cosas bellas que tiene nuestra institución, es que es interdenominacional, y permite la sana convivencia entre alumnos de distintas realidades denominaciones. Además se promueve la amistad entre ellos, que se ve reflejada en un lindo ambiente de unidad.


5. Fomentar la vida en el Espíritu. La idea de este propósito es “perpetuar la experiencia pentecostal”. Si queremos hombres de Dios y espirituales, debemos procurar que nuestros alumnos entiendan la importancia de vivir una vida en el Espíritu Santo de Dios.


6. Inculcar la visión misionera. Este objetivo se agregó con el paso del tiempo, y se refiere a la importancia de que nuestros alumnos entiendan la importancia de las misiones. Esa es la gran deuda de los evangélicos chilenos con la obra de Dios. A través de esto, queremos incorporar a los nuestros a preocuparse por las misiones



Publicada el 2017-04-22 16:20:27

Alemania sí dedica un sello a la Biblia de la Reforma